Una tarde tormentosa, estabamos todos en el comedor. La lluvia no paraba, y el aburrimiento aumentaba, por lo cual terminamos platicando de cosas sin interes.
Y derrepente comenzamos a hablar sobre las cosas extrañas que suceden a veces. Les comenté sobre las historias que contaban en la escuela de la aparición de una niña. Y nos reimos de las cosas graciosas que decian.
Despues mi abuelita empezó a recordar sus experiencias en San Luis, donde dicen que existen muchos tesoros enterrados y fantasmas custodiandolos.
Pero la historia en la que me voy a enfocar es en la de mi tia Maria.
En una ocasión, tuvo que tomar el autobus que sale a las 8:00 pm, de Salinas a San Luis. Ella decidió venir a visitarnos y a traernos unas cosas que le habiamos encargado. Nosotros siempre hemos preferido viajar de noche, porque es mas tranquilo, aunque nunca analizamos los peligros que conlleva.
Durante ese viaje, a mi tia le tocó ir en los asientos de enfrente, cosa que le disgustó. Pero no habia mas opciones. Durante el viaje todo parecía normal. Hasta que el camión se acercó a unas paradas que están en el camino. En medio de la carretera, estaba una niña pequeña con uniforme escolar.
Ella estaba ahí parada, y el camión se acercó peligrosamente a ella. Mi tia se sobresaltó, y dijo: ¡Ya la atropelló!. Mi tia estuvo a punto de gritar.
Cuando se dio cuenta de que el camión ya había pasado, las paradas de autobús se habian quedado atras. Todo parecia incomprensible, pasaron por encima de ella, incluso vio su cabello agitandose con el viento delante del camion, pero no se habia sentido el golpe. Nadie más la vio, porque nadie dijo nada. Los dos choferes seguian platicando y cantando. Todo parecía normal y tranquilo, menos mi tia. Ella llegó realmente nerviosa a casa, no pudo descansar en todo el viaje. Aún nos preguntamos: ¿quien sería aquella pequeña niña?
